La Rosa Hecha Escudo

Estoy lleno de ti y no puedo callarlo
Te llevo como a una campana golpeándose en el mismo sitio sonoro,
Inocultable, palpitante alegría férrea.

Quisieron huir mis ojos
Cuando los tuyos penetraron.

Supe que las milicias de tus besos
Venían hacia mis coronadas de estrellas.

Subían por el eje
De mi cuerpo como una marea temprana.

Como intrépidos barcos de papel.

(autor: Eduardo Fraccbia)

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