Treinta Años Sin Oesterheld

 

   Muchos se preguntan qué ocurre con “El Eternauta” para que, a 50 años de su aparición, no sólo siga vigente, sino que crezca su popularidad ganando lectores y admiradores de todas las edades, en todo el mundo.

   Héctor Germán Oesterheld, su autor, fue secuestrado junto a sus cuatro hijas, dos yernos y cuatro nietos y permanece desaparecido desde hace 30 años. Sólo apareció el cuerpo de Beatriz, una de sus hijas; dos nietos fueron recuperados y entregados a sus abuelos.  

                    Martes Hora Cero       

    Si preguntáramos a los que fueron jóvenes en la década del 60 cómo esperaban la aparición semanal de “El Eternauta”, tendríamos un cúmulo de anécdotas maravillosas; con seguridad, todas evocadas desde la emoción. También las generaciones que han leído las ediciones posteriores en fascículos a color y las que aún hoy se encuentran con el libro e inesperadamente pasan noches de insomnio hasta deslutir la última página, tendrán lo suyo para contar.

 

   ¿Qué sucedía y sucede hoy con esta historieta?

 Tal vez, una de las cuestiones que más sorprenden de “El Eternauta”  es que durante toda su lectura se sugiere que el relato es verídico, se percibe como absolutamente real.

   La historia que relata el viajero del tiempo Juan Salvo cuenta su propia desventura, la de un hombre promedio que junto a su familia y un grupo de amigos enfrenta una situación extrema: la noche en que la apacible vida en su chalecito de Vicente López  se ve alterada para siempre. La caída de una nevada mortífera que los deja aislados en su propia casa y a la merced de otros sobrevivientes, parece orientada al obvio relato de supervivencia y lucha urbana por los recursos cuando repentinamente se descubre la verdadera naturaleza del desastre y la trama sufre un vuelco inesperado.

    Mientras aún caen copos mortales, del cielo nocturno comienzan a descender misteriosas luces: una invasión extraterrestre estaba teniendo lugar en Buenos Aires y quizás también en el planeta entero.

 Jorge Morían – el que fundó su propia editorial, donde nace “El Eternauta”-dice: “Marcó una huella que hizo girar a la historieta argentina a la historieta mundial como una brújula por un bandazo de tormenta”. Y agrega:

    “Oesterheld tenía una admirable filosofía de vida donde el compañerismo, la solidaridad, el amor, la familia, los buenos sentimientos,  son los que realmente vencen en sus verdaderas historias. Hay sacrificios por un amigo, hay entrega para salvar al mundo, hay empeño para hacer las cosas bien”.

 

 

Fuente: “El Monitor de la Educación”

Periodistas: D’Angelo Mariana y Dosba, Florencia

 

 

 

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